Investigación · 12 Diciembre 2021

El cerebro también se puede donar

El cerebro también se puede donar - Investigación, Tribuna Abierta

La donación de órganos para trasplante está ampliamente consolidada, de hecho, nuestro país encabeza el ranking mundial del número de trasplantes. No obstante, desgraciadamente es mucho menos conocida la existencia de la posibilidad de donar nuestro cerebro, en este caso para la investigación, ya que éste tanto por cuestiones técnicas como morales o éticas no puede utilizarse para trasplante. Es decir, además de los trasplantes de órganos que “dan vida en el momento”, podemos donar nuestro cerebro para “dar vida mañana”, siendo este “mañana”, el futuro más próximo para lograr una determinada cura para la enfermedad que padecía ese donante.

 

Bancos de cerebros

Los bancos de tejidos neurológicos, coloquialmente denominados ”bancos de cerebros”, son organizaciones sin ánimo de lucro que prestan servicio a toda la sociedad para poner en valor muestras de tejido cerebral humano esenciales en las investigaciones de la verdadera pandemia del siglo XXI, las enfermedades neurológicas y psiquiátricas, así como ayudar a sensibilizar y visibilizar el acto altruista y de enorme generosidad que supone esta donación.

Este tipo de biobancos tienen una proyección social fundamental y un fuerte componente de colaboración profesional entre investigadores clínicos y básicos, clínicos. Además, y no menos importante, existen vínculos entre los propios pacientes (donantes) y sus familiares, a través de diversas asociaciones como las de familiares de personas con enfermedades neurodegenerativas, trascendiendo la “simple” actividad diagnóstica y de biorepositorio.

Los  objetivos de los biobancos son la recogida, procesamiento y almacenamiento de tejido nervioso (cerebro, médula y líquido cefalorraquídeo) que haya sido cedido voluntariamente (en vida) para su estudio postmortem, ofrecer un diagnóstico (neurológico) y poner a disposición de los investigadores muestras de este tipo de tejido para avanzar en el conocimiento de las enfermedades neurológicas como el Alzheimer u otros tipos de demencia, Parkinson, esclerosis lateral amiotrófica, esclerosis múltiple, ataxias, enfermedad de Huntington y una gran variedad de patologías psiquiátricas y enfermedades raras, entre otras.

El acceso de los investigadores a este tipo de muestras biológicas es esencial para el avance de las diferentes disciplinas biomédicas, como en este caso de la neurociencia, en lo relacionado con marcadores diagnósticos y pronósticos de diferentes patologías, así como posibles datos de predicción de respuesta a terapias en el camino de lo que conocemos como medicina personalizada.

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A este respecto, el Banco de Tejidos Neurológicos del Instituto de Neurociencias de Castilla y León (BTN-INCYL), se constituyó a mediados del año 2011 a través de un convenio específico en investigación clínica y traslacional de colaboración entre la Consejería de Sanidad de la Junta de Castilla y León y Farmaindustria. Este biobanco es el único de cerebros de esta comunidad autónoma.

¿Por qué es importante ser donante de tejido nervioso?

Una pregunta tan “sencilla” bien puede tener una respuesta similar: “porque hay que avanzar entre TODOS en el conocimiento de las enfermedades neurológicas”. En primer lugar, impresiona conocer la población afectada a nivel mundial de las tres principales enfermedades neurodegenerativas, Alzheimer, Parkinson y Esclerosis Múltiple, casi 40, unos 25 y más de 2,5 millones, respectivamente, además, se estima que estas cifras en el año 2.050 casi se dupliquen. Por otro lado, en el año 2.016 se publicó en España un estudio en la que se mostraban datos tan impactantes como que casi un millón de personas padecía algún tipo de enfermedad neurodegenerativa, de éstos, el 69% era mayor de 65 años, el 40% dejaba de trabajar por la enfermedad y el 53% tenía dificultad económica a causa de su afectación y tanto él como su entorno familiar debían asumir un sobrecoste de más de 23.000 € de media al año, según el nivel de dependencia. Por lo tanto, las consecuencias dramáticas no son “únicamente” las propias de la enfermedad en sí, sino que también, tienen que soportar un alto coste económico difícilmente asumible para una gran mayoría. 

¿Por qué es necesario investigar con tejido nervioso humano?

El tejido cerebral humano es una herramienta insustituible para el avance en el conocimiento de las enfermedades neurológicas humanas ya que los modelos de animales experimentales no reproducen completamente su conjunto de características.

¿Qué aportan los biobancos de tejidos neurológicos?

Los biobancos de cerebros realizan el diagnóstico definitivo de la enfermedad (neurológica) que padecía el donante, este hecho no es baladí, puesto que en vida el diagnóstico clínico no tiene una certeza absoluta ya que sólo éste se conseguiría mediante una biopsia profunda del cerebro que en la gran mayoría de los casos no es factible. Una combinación de los signos y síntomas clínicos (en ocasiones muy variados e inespecíficos), técnicas de neuroimagen y pruebas invasivas, como la punción lumbar, junto con diversos estudios de laboratorio, son los que se emplean para el diagnóstico en vida.

¿Quién puede ser donante de tejido nervioso?

A diferencia de la donación de órganos para trasplantes, en el caso de las donaciones de cerebros son válidos todo tipo de donantes, desde el teóricamente sano (sin patología neurológica y/o cognitiva aparente) hasta el enfermo. Además, también el rango de edad abarca toda la vida, desde el recién nacido hasta el anciano.

¿Cómo se puede ser donante de tejido nervioso?

La decisión de ser donante puede realizarse en vida, que es la forma más frecuente, o en el mismo momento del fallecimiento. El mismo donante es el que decide donar el tejido tras su fallecimiento o, en las ocasiones en las que éste ya no puede decidir por sí mismo, puesto que es incapaz cognitivamente, el tutor o algún familiar en su nombre pueden tomar esa decisión sabiendo que “la persona enferma no era contraria a esta práctica”.

Por otra parte, es preciso cumplimentar una serie de documentos para poderse llevar a cabo la donación, siendo el principal de ellos, el consentimiento informado, por el qué el donante, familiar en su nombre o tutor legal autoriza la donación del tejido nervioso tras su fallecimiento.

¿Cómo se realiza el proceso de la donación del cerebro? 

Cuando un donante fallece, habitualmente es un familiar suyo, o un médico a expensas de lo solicitado por la familia, el que se pone en contacto telefónico con el biobanco y el personal de éste coordina que se lleve a cabo la extracción del cerebro en el servicio de anatomía patológica de un hospital. La obtención del tejido nervioso tras el óbito del donante debe hacerse lo más pronto posible, dado que los procedimientos de genómica y proteómica requieren muestras en óptimas condiciones y debe evitarse que la autolisis postmortem dañe e inutilice los tejidos; por ello, el tiempo de la extracción no debe dilatarse tras el fallecimiento y el biobanco ofrece una cobertura de veinticuatro horas, todos los días de la semana.

Tras la extracción del órgano, éste se divide en dos mitades simétricas: el hemiencéfalo izquierdo, que se fija en formol y servirá para hacer el diagnóstico anatomopatológico (morfológico celular/tisular) definitivo sobre la enfermedad del donante, y el hemiencéfalo derecho, que permanecerá congelado a -80ºC para su uso en el diagnóstico molecular, si es que se requiere. Finalmente, todas las muestras de tejido estarán siempre identificadas, junto con sus datos asociados, y anonimizadas para preservar su confidencialidad, organizadas con criterios de calidad, ordenadas y preparadas para su destino cuando sean solicitadas para su cesión por investigadores, cumpliéndose los requisitos éticos y legales establecidos por la normativa vigente.

Los bancos de cerebro en España y su futuro

En nuestro país actualmente existen 15 biobancos de cerebros, entre ellos, el BTN-INCYL al cual pertenezco. Todos trabajamos en red bajo el amparo de la Red Nacional de Biobancos (RNBB) para lograr una cada vez mayor visibilidad de nuestra labor y garantizando la más alta calidad en nuestros servicios.

El principal reto con el que se enfrentan actualmente los biobancos, incluyendo a los de cerebro, pasa porque haya un mayor (re)conocimiento social a todos los niveles: qué es un biobanco y cuál es su actividad, ya que desgraciadamente muchas personas aún lo ignoran, inclusive profesionales sanitarios e investigadores. Desde la existencia oficial de los biobancos en España, en el año 2007, éstos se han convertido en los conectores entre el paciente, el clínico y el investigador, constituyéndose como un punto clave en nuestro sistema sanitario.

En lo que respecta al BTN-INCYL, nuestro futuro es muy prometedor si atendemos exclusivamente al número de personas que han mostrado su deseo de donar su cerebro postmortem a través de su firma en nuestro Consentimiento Informado, recientemente alcanzamos la cifra redonda de 500 personas. Sin embargo, si nos fijamos en el apoyo económico otorgado por instituciones públicas, éste se aleja mucho del deseable mínimo, únicamente contamos con 6.000 € al año otorgados por el Instituto de Investigación Biomédica de Salamanca (IBSAL). A raíz de este hecho, recientemente hemos presentado la Campaña "Por la Sostenibilidad del BTN-INCYL", a través de la cual, ponemos a disposición de cualquier entidad privada o persona física la posibilidad de realizar algún tipo de donación económica para nuestra sostenibilidad. Participar en esta iniciativa es respaldar al único Biobanco de Cerebros de Castilla y León y contribuir a mejorar el futuro de todo tipo de enfermos con cualesquiera de las patologías neurológicas, fundamentalmente las neurodegenerativas para los que actualmente no hay tratamientos eficaces, así como las psiquiátricas.

Conclusión

La donación de cerebro es un enorme acto altruista, de generosidad y solidaridad que tiene un gran valor para que, entre todos, acabemos cuanto antes con la verdadera pandemia del siglo XXI, las enfermedades neurológicas y psiquiátricas que no sólo incapacitan física y cognitivamente, sino que también tienen un alto coste emocional y económico para las familias. Los donantes y sus familiares deben sentirse orgullosos de su impagable aportación en este campo.

Por lo tanto, no es ninguna idea revolucionaria, reclamar y apelar al sentido común de los políticos locales, regionales y nacionales, así como a las autoridades académicas que nos apoyen en el estudio del sistema nervioso. Hoy, más que nunca, debemos promoverlo y fomentarlo. El cerebro es el órgano que genera nuestros pensamientos y comportamientos y almacena nuestros recuerdos. El cerebro es la razón de lo que somos. Las enfermedades del cerebro son demoledoras y devastadoras, no solo para los que las sufren, sino que lamentablemente, además constituyen una carga económica y social tan inmensa que es el reto sanitario número uno. De hecho, esta carga económica y social ya supera al cáncer, las enfermedades cardiovasculares y la diabetes juntos.

El cerebro es la estructura más compleja que se conoce y, parafraseando a nuestro premio Nobel, D. Santiago Ramón y Cajal, sólo cuando podamos describir los principios biológicos esenciales y fundamentales que subyacen al laberinto estructural y funcional del cerebro, entenderemos la base del pensamiento y de las enfermedades neuropsiquiátricas que afectan al cerebro. 

El estudio del cerebro provocará transformaciones radicales en la sociedad, porque nos ayudará a entendernos a nosotros mismos y aliviar los trastornos mentales, neurológicos y degenerativos, y eventualmente curarlos, algo que en la actualidad no es posible.

Nadie duda del éxito social logrado por la sociedad del bienestar y que el desarrollo de otras disciplinas de la medicina ha permitido un aumento de la esperanza de vida, pero paradójicamente, ese aumento en la esperanza de vida ha hecho aumentar la prevalencia de las enfermedades neurodegenerativas. Si no avanzamos en su estudio para poder tratarlas, ese éxito social es incompleto.

 

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