Hay gestos que trascienden lo artístico para volverse testimonio.
En el verano de 2025, Salamanca fue escenario de uno de ellos con la inauguración de la exposición El Talento No Tiene Edad, organizada por el CENIE y la Fundación General de la Universidad de Salamanca, en colaboración con el Conselho Económico e Social de Portugal y el Instituto Politécnico de Bragança.
La muestra reunió 23 obras inéditas creadas ex profeso por Félix Martín -Felmart- (San Martín del Castañar, 1933). A sus 92 años, el artista —que jamás interrumpió su diálogo con la pintura— ha concebido esta colección con la misma curiosidad que lo ha guiado toda su vida: no para revisar el pasado, sino para afirmar el presente.
Cada lienzo fue concebido especialmente para esta exposición, y esa decisión la convierte en algo más que un acontecimiento cultural: en una declaración de vigencia.
Felmart, con nueve décadas a la espalda, no ilustra el mensaje de la exposición: lo encarna. Su trabajo demuestra que la longevidad no es un tiempo que se sufre, sino un espacio que se habita con plenitud creativa.
La longevidad como acto creador
Las obras de El Talento No Tiene Edad no son un repaso nostálgico, sino una exploración contemporánea de la memoria, la materia y la luz.
En ellas, la edad no aparece como tema: aparece como método.
Felmart pinta con la serenidad de quien ya no compite con el tiempo y, precisamente por eso, lo domina.
Los cuadros —vasijas, bicicletas, flores, despensas— convierten lo cotidiano en símbolo de continuidad. El color, profundo y terroso, se mezcla con tonos luminosos que parecen surgir de la experiencia.
Cada obra está impregnada de presente: es la voz de un artista que, lejos de repetirse, sigue buscando.
En palabras de un visitante, “no es una exposición sobre el paso del tiempo, sino sobre la manera de seguir llenándolo”.
Ese es el corazón del proyecto: mostrar que el talento, como la vida, no se extingue; se transforma.
El arte como biografía del tiempo
A través de su obra, Félix Felmart ofrece una biografía en colores de la madurez humana.
Sus pinturas no idealizan la juventud ni mitifican la vejez: se sitúan en un terreno más profundo, el de la plenitud.
Cada trazo es fruto de una vida larga de observación, aprendizaje y paciencia; cada textura condensa décadas de oficio y de mirada.
Esta exposición no solo muestra la longevidad: la celebra como una forma de sabiduría.
En la trayectoria de Felmart, el arte y la vida se funden en una lección silenciosa: que el tiempo, si se vive con curiosidad, puede convertirse en la materia prima más fértil para crear.
Un manifiesto en imágenes
El Talento No Tiene Edad dialoga con la misión del CENIE: transformar la percepción social del envejecimiento y situar la longevidad en el centro de la cultura.
El propio artista, con su ejemplo, encarna el principio de la Longevidad Consciente: vivir el tiempo largo con sentido, propósito y creatividad.
Las obras de esta muestra —concebidas expresamente para ella— son una metáfora perfecta de ese propósito.
Felmart se planteó el desafío de trabajar con nuevos materiales, de enfrentar la incertidumbre de cada lienzo en blanco.
Su decisión de crear desde la madurez —no de exponer retrospectivas— convierte la exposición en una lección de presente.
El gesto del artista resume lo que el CENIE promueve desde su origen: una sociedad donde las personas mayores sigan siendo protagonistas activos del conocimiento, la cultura y la innovación.
Memoria y porvenir
El recorrido por la exposición, instalada en el Centro Internacional del Español de la Universidad de Salamanca, se siente como una conversación entre pasado y futuro.
El visitante no se enfrenta a un museo de recuerdos, sino a un laboratorio de vitalidad.
Los objetos cotidianos representados —una mesa, una flor, una herramienta— son excusas para hablar de la permanencia de lo esencial, de la dignidad del trabajo manual, del tiempo como artesanía.
En ese diálogo entre memoria y creación se encuentra el verdadero sentido de la longevidad: no vivir más años, sino vivirlos con mirada nueva.
Felmart lo demuestra con cada cuadro: seguir creando es seguir siendo.
Un legado que inspira
El Talento No Tiene Edad trasciende su condición de exposición para convertirse en un manifiesto cultural.
En una época en que la sociedad tiende a medir el valor por la juventud o la velocidad, la obra de un artista nonagenario llega como un recordatorio luminoso: la madurez es un territorio fértil para la belleza, el pensamiento y la innovación.
La muestra se integra, además, en la línea de acción del CENIE que une arte, ciencia y ciudadanía, demostrando que la longevidad no solo se estudia: también se representa y se siente.
El arte, como la vida, encuentra su plenitud cuando se comparte.
Por eso, esta exposición ocupa un lugar esencial entre los Destacados del Año 2025: porque resume, con una fuerza poética única, lo que el CENIE defiende en todos sus proyectos —que el tiempo, bien vivido, no apaga el talento, sino que lo ilumina de otro modo.