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Michel Poulain en Salamanca: las claves de una vida larga y con sentido
Hay encuentros que iluminan el tiempo que vivimos.
El 15 de octubre de 2025, el Paraninfo de la Universidad de Salamanca se llenó de esa luz: la que surge cuando la ciencia y la sabiduría se sientan a conversar.
El protagonista fue Michel Poulain, demógrafo belga y co-descubridor de las Zonas Azules, los lugares del planeta donde la longevidad no es una excepción, sino una forma de cultura.
Aquel diálogo, moderado por el periodista y escritor Jesús Ruiz Mantilla, abrió una de las jornadas más memorables del ciclo Conversaciones en Salamanca: comprendiendo la longevidad, impulsado por el CENIE dentro del proyecto Nuevas Sociedades Longevas (Interreg POCTEP 2021-2027).
No fue solo una conferencia, sino un acto de síntesis: la ciencia del envejecimiento encontrando su expresión humana.
La pregunta que inspira al CENIE
¿Por qué algunas comunidades viven más y mejor?
La respuesta, explicó Poulain, no se encuentra en un secreto genético ni en un milagro geográfico.
Se encuentra en la manera en que las personas viven juntas, en sus hábitos cotidianos, en su forma de entender el tiempo y los vínculos.
Desde que en 2000 identificó en Cerdeña la primera Zona Azul junto a Gianni Pes, Poulain ha cartografiado territorios como Okinawa, Icaria, Nicoya o Loma Linda.
En todos ellos ha descubierto una combinación común: alimentación local y frugal, actividad física moderada, propósito vital claro y, sobre todo, una fuerte cohesión comunitaria.
Esa constelación de factores demuestra que la longevidad no es solo biología: es cultura.
Como resumió el científico, “vivir mucho no basta; hay que vivir con sentido y en comunidad.”
El arte de vivir mejor
Las Zonas Azules son, para el CENIE, un espejo de lo que persigue con sus proyectos: convertir el conocimiento en bienestar.
La conferencia de Michel Poulain recordó que los años ganados a la vida solo se transforman en calidad si se construyen sobre tres principios: prevención, pertenencia y propósito.
Prevención, porque los estilos de vida saludables son la verdadera medicina preventiva.
Pertenencia, porque las redes sociales y el apoyo mutuo protegen más que cualquier tecnología.
Y propósito, porque las personas que saben para qué viven son también las que más tiempo permanecen activas y felices.
A través de ejemplos concretos —una anciana de Okinawa que aún cultiva su huerto a los 95 años, un grupo de amigos sardos que se reúnen cada tarde a cantar— Poulain devolvió al público una idea poderosa: la longevidad es un hecho colectivo.
Depende de la manera en que cada sociedad organiza su tiempo, sus relaciones y su equilibrio entre cuerpo y espíritu.
Un diálogo que deja huella
El periodista Jesús Ruiz Mantilla, con su reconocida capacidad para unir ciencia y emoción, guio el diálogo con el tono íntimo de las buenas conversaciones.
Preguntó, provocó, conectó la experiencia científica de Poulain con el horizonte ético del CENIE: ¿qué significa, en realidad, vivir bien en una era donde la esperanza de vida supera los 80 años?
El público —investigadores, estudiantes, profesionales de la salud y ciudadanos— participó activamente en un coloquio que transformó la conferencia en un foro vivo.
Se habló de hábitos y de políticas, de biología y de cultura, de la necesidad de diseñar ciudades y comunidades que acompañen el envejecimiento activo.
El encuentro se convirtió, así, en una lección compartida sobre cómo hacer de la longevidad una oportunidad y no una carga.
Salamanca: un faro del pensamiento sobre la longevidad
Con este encuentro, Conversaciones en Salamanca reafirmó su propósito: convertir la ciudad universitaria en un punto de referencia internacional para el pensamiento sobre la vida larga.
El ciclo, impulsado por el CENIE en colaboración con la Fundación General de la Universidad de Salamanca, el Conselho Económico e Social de Portugal y el Instituto Politécnico de Bragança, busca abrir espacios de reflexión donde la ciencia se exprese con cercanía y la ciudadanía encuentre inspiración.
Cada edición une disciplinas: demografía, filosofía, medicina, economía, arte.
Y en esa diversidad radica su fuerza: entender la longevidad como una construcción común de conocimiento, cultura y valores.
Del conocimiento a la acción
El mensaje que Michel Poulain dejó en Salamanca trasciende el aula.
Nos recordó que el verdadero desafío no es prolongar la existencia, sino organizar sociedades que hagan deseable vivir mucho tiempo.
En palabras suyas, “una comunidad que cuida a sus mayores está invirtiendo en su propio futuro.”
Ese espíritu coincide plenamente con la filosofía de Longevidad Consciente que guía al CENIE: transformar el dato en decisión, la edad en experiencia y el envejecimiento en proyecto colectivo.
El pensamiento de Poulain, anclado en la evidencia y abierto a la emoción, refuerza la visión de que la salud del cuerpo depende de la salud del vínculo.
Un referente para las sociedades longevas
Por su relevancia científica, su resonancia social y su poder de inspiración, este encuentro se incorpora como uno de los Destacados del Año 2025 del CENIE.
Porque resume en una sola conversación lo que el CENIE persigue desde su origen: unir conocimiento, ética y comunidad para comprender qué significa envejecer en plenitud.
Cuando la palabra se encuentra con la ciencia y ambas se abren al público, surge algo más que un debate: una forma de esperanza.
Y eso fue lo que ocurrió en Salamanca.