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17/12/2025
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La frontera más decisiva: acortar la distancia entre longevidad y salud

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En la península ibérica hemos conquistado algo extraordinario: nunca antes habíamos vivido tanto. España y Portugal figuran entre los países con mayor esperanza de vida del mundo. Pero ese triunfo encierra una paradoja silenciosa: los años se acumulan, sí, pero no siempre se viven con buena salud. Buena parte de esos años ganados se desarrollan con limitaciones, dolencias o pérdida de autonomía. Esa es la verdadera brecha: la que separa los años vividos de los años vividos con bienestar. 
 

Esa brecha es hoy la frontera más decisiva de nuestro tiempo. No divide países, sino calidad de vida. Nos recuerda que el progreso biológico sin bienestar social es una victoria incompleta. Que no basta con prolongar la existencia si no somos capaces de añadir calidad, participación y sentido a cada etapa de la vida.
 

IBERLONGEVA nació justamente para actuar en esa frontera. No busca solo prolongar la existencia, sino ensanchar el bienestar; no cuenta sólo los años, busca contar mejor la vida. Se trata de un proyecto transfronterizo –entre España y Portugal– coordinado por el CENIE, junto con la Universidad de Salamanca, la Universidad de Vigo y el Instituto Politécnico de Bragança, financiado por el programa Interreg VI-A España–Portugal (POCTEP) de la Unión Europea. 
 

Un enfoque integral para una longevidad con sentido
 

El proyecto se ha estructurado a partir de varias claves que lo hacen singular e inspirador. Primero: territorios pioneros. Tres escenarios: la ciudad de Zamora (España), la provincia de Ourense (España) y el distrito de Bragança (Portugal) – que representan realidades urbanas, semiurbanas y rurales. Segundo: una muestra de personas mayores de 60 años, que participan activamente no solo como sujetos de estudio, sino como protagonistas del conocimiento que se produce. Tercero: combinar la investigación social, clínica y tecnológica (uso de inteligencia artificial para detectar patrones de fragilidad) con la participación comunitaria, para transformar los datos en acción. 
 

Este enfoque tiene tres grandes elementos:
 

  • Ciencia con propósito: no una investigación aislada, sino una que se orienta a políticas, servicios y bienestar.
  • Prevención desde el conocimiento: anticipar la fragilidad antes de que se instale, y actuar con recursos accesibles, personalizados y territoriales.
  • Compromiso con el territorio: estos contextos transfronterizos envejecen rápido, tienen retos demográficos acelerados (Zamora, Ourense, Pinhal Interior Sul…) y requieren respuestas adaptadas. 
     

Medir para transformar: la ciencia de IBERLONGEVA
 

En 2025, IBERLONGEVA ha dado pasos importantes: se ha constituido el grupo de trabajo multidisciplinar, se han definido protocolos de recogida de datos (cuestionarios, pruebas funcionales, evaluaciones de salud) y se avanza en la digitalización de la información para construir un observatorio de longevidad (OLAS: Observatorio para una Longevidad Activa y con Sentido). Los datos preliminares sitúan en más de 20 años la distancia entre la esperanza de vida total (83,3 España; 81,6 Portugal) y la esperanza de vida saludable (≈61 España; ≈59,7 Portugal). 
 

El objetivo no es sólo diagnosticar, sino intervenir: detectar factores de riesgo de fragilidad, diseñar entornos adaptados, fomentar hábitos de vida saludable, reforzar el apoyo comunitario. En otras palabras: que los años ganados no se conviertan en años con limitaciones, sino en años de autonomía, participación, bienestar.
 

Una alianza ibérica con vocación de transformación
 

Lo que hace de IBERLONGEVA un hito del año del CENIE es su carácter de alianza: no un proyecto local, sino una respuesta compartida entre dos países, en territorios que no esperan el futuro: lo viven ya. Esa cooperación española-portuguesa aporta escala, diversidad y coherencia al reto de la longevidad saludable. 
 

Además, el proyecto une actores muy distintos: universidades, centros de enfermería, escuelas de salud, entidades tecnológicas, servicios públicos, comunidades locales. Esa transversalidad es lo que permite pensar la longevidad no como tema de especialistas, sino como un asunto de ciudadanía activa y de políticas públicas integradas.
 

Una prueba de este compromiso es que IBERLONGEVA se lanza en 2025 con la voluntad de dejar legado: no solo publicaciones académicas, sino un observatorio permanente, datos accesibles, herramientas para los profesionales y la sociedad, modelos de prevención replicables en otros territorios.
 

De la preocupación a la esperanza
 

Cuando hablamos de envejecimiento solemos referirnos al “problema” de vivir más años. IBERLONGEVA da un giro: plantea que vivir más puede ser una ventaja si vivimos mejor. Esa es la promesa que lo convierte en una acción destacada. Muchas iniciativas miden la fragilidad; esta mide la oportunidad.
 

Imaginemos que se lograra acortar esa brecha de más de 20 años entre vivir y vivir bien. Significaría menos dependencia, menos cargas para los sistemas de salud, pero también —y sobre todo— más vida plena para millones de personas. Esa visión no es utópica: es científica, comunitaria, territorial. Es IBERLONGEVA.
 

¿Por qué este proyecto es uno de los grandes del año?
 

Porque sintetiza la misión del CENIE: convertir la longevidad en salud, en participación, en sentido. Porque pone en el centro lo que muchas veces se ve como marginal: los años que vivimos con autonomía. Porque articula ciencia, territorio, comunidad. Y porque ofrece un modelo escalable: referencias para España, para Portugal, para Europa.
 

El slogan podría ser: “Reducir la distancia entre vivir y vivir bien”. Y ese es el núcleo del mensaje que queremos destacar. Porque en una sociedad que envejece, no cabe resignación: cabe acción. Y la acción que representa IBERLONGEVA da voz a esta generación, construye futuro y afirma que envejecer ya no es esperar el final, sino abrir otra etapa de sentido.